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Kusushi, Tsukuri, Kake

Los elementos fundamentales que se requieren para hacer buen Judo
El desequilibrio, la preparación y la proyección, elementos externos, que deben transformarse en internos, debemos sentirlos, sentir al uker, sentir los movimientos, y juntarlos de tal forma que haya una técnica perfectamente ejecutada, es por esto el judo una disciplina de filosofía trascendental donde nuestra mente se desarrolla de forma inigualable, con ustedes kuzushi, tsukuri y kake:

Kusushi: Es un principio dinámico de las artes marciales japonesas, en especial del Judo y del taijutsu que enseña la Bujinkan para el aprovechamiento eficiente de la fuerza. Se trata del uso del desequilibrio para realizar la proyección con la menor cantidad de esfuerzo posible.
En el marco de la realización de una técnica, la desestabilización del centro de gravedad del adversario es considerado Kuzushi.
El kuzushi se realiza mediante esfuerzos de tracción o empuje con todo el cuerpo, no solo con los brazos, y en ocasiones, la combinación de varios esfuerzos. Por ejemplo, empujar y soltar, empujar y soltar, y entonces empujar y tirar, en búsqueda de una reacción en el adversario que permita la realización fluida de la proyección.
La dirección en la que se realiza el kuzushi determina qué técnicas se pueden realizar con eficiencia.
En la Bujinkan el concepto de Kuzushi es un poco más complicado de entender porque enseña que este no solo puede ser físico sino también interno y que pueden ser combinados al mismo tiempo, por lo que es necesario un profundo entrenamiento para comprenderlo y aplicarlo.

Tsukuri significa preparación, es todo el proceso que realizamos entre el Kuzushi y el kake (la proyección).
Cómo colocamos a uke (el compañero) buscando la posición en que caerá con mayor facilidad y cómo nos colocamos nosotros nuestro cuerpo, nuestros pies, nuestros brazos para tirarle con menor esfuerzo.


El Tsukuri es tan importante como cualquier otra parte de las técnicas, si desequilibramos bien pero no pasamos la cadera lo suficiente, abrimos mucho las piernas o nos quedamos demasiado lejos, es muy probable que nos cueste mucho tirar, que no podamos hacerlo e incluso que nos hagamos daño.
Para realizar un buen tsukuri, cuando estamos entrenando es necesario que uke coopere, que vaya hacia donde yo quiero y que se coloque en posiciones el las que yo pueda realizar la técnica de forma cómoda.


KAKE: Es la continuación del Tsukuri hasta concluir la técnica, la proyección. Para obtener un buen Kake es muy importante buscar la unidad en la acción del Espíritu, de la Técnica y del Cuerpo (SHIN GI TAI).
Kuzushi, Tsukuri y Kake deben estar encadenados para formar una sola y única acción.

Sensei

Esta sección de artes marciales del Verano Cultural Japonés se la dedicamos hoy al sensei en artes marciales. Este término suele traducirse como maestro pero su significado es mucho más profundo. Sus kanjis significan: “antes” 先 y “vida” 生. Es decir, “nacido antes”. No es necesario que el sensei tenga más edad que el discípulo, sino que haya “nacido antes a la disciplina” que enseña. La idea de sensei aparece asociada al concepto de “do” 道, (camino ético) común a muchas artes marciales japonesas (judo, karate-do, aikido, etc.). Por eso, hay quien traduce “sensei” como el “que recorrió antes el camino” del arte marcial. Así que al sensei no sólo se le reconocen conocimientos que aspiramos que nos transmita sino, sobre todo, una experiencia vital y marcial que respetamos, admiramos y anhelamos para nosotros, en tanto que futuros artistas marciales.
Cuentan que en tiempos antiguos, los senseis de artes marciales apenas comentaban nada de viva voz, como lo hacen hoy. Ni tampoco respondían a preguntas o dudas de sus discípulos como es normal en nuestros tiempos. En aquella época, la relación sensei-discípulo se consideraba un privilegio que permitía al recién llegado observar la tradición marcial en la privacidad del dojo (lugar de aprendizaje y entrenamiento). El avance del aprendizaje en esas condiciones era duro e implicaba muchos errores-aciertos. Sin embargo, el alumno escuchaba las correcciones de su maestro aunque se limitasen a la calificación de bien o mal, en infinidad de repeticiones. Eso explica que haya muchas leyendas sobre técnicas secretas que sólo un grupo reducido de discípulos conocía. En realidad, no tenían nada de secreto, si acaso eran más complejas y por tanto sólo accesibles a los discípulos con más dedicación y paciencia.
Hoy día, con frecuencia, los dojos se abren a un público general que puede ver un entrenamiento antes de adscribirse a un sensei. Además, existe una amplia documentación sobre todos y cada uno de los estilos marciales: libros, vídeos y hasta inserciones en internet, al alcance de cualquiera. Sin embargo, lo que ninguna fuente impresa o videográfica podrá transmitir jamás es la relación personal con el sensei, base de la vía que se ha de recorrer en el arte marcial elegido.