Igoro Kano dejó Japón el 13 de febrero de 1938 con destino a Egipto. Partía para su 13 er viaje al extranjero y sería la última vez que pisaría suelo japonés con vida.

Su misión era asegurar a Tokio como sede de los Juegos Olímpicos 1940 y Sapporo como sede en los próximos juegos olímpicos de invierno en la reunión del Comité Olímpico Internacional que tendría lugar en El Cairo, capital de Egipto.

Incluso con todas las dificultades oriundas de lo que serían los prenuncios de la 2 a Guerra Mundial, la presencia de Jigoro Kano (el miembro vivo más antiguo del COI) defendiendo la candidatura japonesa fue decisiva para su éxito. Estaba decidido, Japón sería sede de las olimpiadas de verano 1940 e invierno 1942.

Después de su éxito en la reunión del COI, Jigoro Kano fue a Atenas, Grecia, para asistir al homenaje póstumo al Barón Pierre de Coubertin (creador de las olimpiadas modernas), fallecido el año anterior.

De allí viajó a Italia y a Francia antes de dejar Europa rumbo a América para reunirse con miembros de los comités olímpicos de Estados Unidos y Canadá para agradecer el apoyo que recibió en Egipto y buscar su cooperación para la organización de los Juegos Olímpicos de Tokio .

Después de su reunión con miembros estadounidenses del COI en NY, Jigoro Kano fue a Vancouver, Canadá, para sus reuniones con los miembros del Comité Olímpico Canadiense.

El 23 de abril de 1938, Jigoro Kano partió del puerto de Vancouver a bordo del transatlántico Hikawa-Maru con destino a Japón y llegada prevista para el puerto de Yokohama el 6 de mayo. Jigoro Kano ya estaba abatido y no se sentía bien.

El 3 de mayo, el capitán se puso en contacto con las autoridades en Tokio, enviando el siguiente mensaje: ′′El señor Jigoro Kano está sufriendo de neumonía Tiene una fiebre de 40 grados y pulso débil Sin embargo, está despierto y consciente.”

Esa noche, el capitán y el doctor del barco fueron llamados a la habitación de Jigoro Kano, su condición había empeorado. Jigoro Kano, acostado en su cama, semiconsciente dijo: “Creo que deberíamos fotografiar a Kata,… la reunión ejecutiva de mañana,… ahora que ya se ha decidido,… deje que tomen las fotos.” 

Jigoro Kano murió en altamar en la madrugada del 4 de mayo de 1938 y con sus últimas palabras trataba de decir algo sobre el judo. Él tenía 77 años

Dos días después, un ataúd envuelto en la bandera olímpica era cargado del barco al suelo japonés en Yokohama.

Fuente: El Padre del Judo: Una biografía de Jigoro Kano, Brian N. Watson